La Banca en América Latina: Ya no está en una encrucijada 

Antes atrapados entre la necesidad de modernizarse y la comodidad de un status quo muy rentable, los bancos latinoamericanos hoy innovan a toda máquina.

Hasta hace muy poco, la modernización quedaba en segundo plano frente a la rentabilidad en la banca de América Latina. Aun operando con sistemas legados, muchas instituciones financieras sentían poca urgencia por modernizarse, ya que el sector bancario regional ha sido históricamente más rentable que en otras partes del mundo.

Si bien esa alta rentabilidad era celebrada en los mercados de capitales, también evidenciaba ineficiencias económicas: poca competencia, falta de canales adecuados de información (por ejemplo, burós de crédito y organismos de intercambio de datos que faciliten el acceso al crédito) y tasas de interés persistentemente elevadas.

En consecuencia, los bancos se mostraban reacios a prestar a amplios segmentos de la población y, con mayor razón, a innovar.

La tecnología cambió todo eso. 

La innovación digital se expandió por la región y abrió el acceso a millones de personas y pequeñas empresas, gracias a computadoras, teléfonos inteligentes y aplicaciones financieras que las integraron al sistema bancario.

Con una población cada vez más bancarizada y experta en tecnología, los bancos latinoamericanos se encontraron en una encrucijada: por un lado, la comodidad de seguir operando con sistemas legados bajo la premisa de “si no está roto, no lo arregles”; por otro, la promesa de ganancias sustanciales al modernizar sus servicios.

Hoy, los bancos de la región han tomado una decisión: están innovando. 

Según el reciente informe Modernización Bancaria en América Latina, casi todos los bancos de la región ya han definido estrategias de transformación digital.

La mayoría se inclinará por una modernización modular o componentizada —en lugar de un reemplazo total— y ya ha identificado socios para avanzar.

La presión proviene principalmente de las fintechs.

Startups y competidores digitales han recorrido la región ofreciendo productos y servicios en áreas donde los bancos no llegaban.

Los datos lo confirman:

De acuerdo con el informe de PCMI Modernización Bancaria en América Latina, el número de usuarios de banca digital en la región se disparó de 9 millones en 2018 a 150 millones en 2024.

Otras cifras apuntan a tendencias similares: las inversiones en proveedores de tecnología financiera en América Latina superaron los 15.600 millones de dólares en la última década. Además, según el Banco Interamericano de Desarrollo, el número de fintechs operando en la región ya supera las 3.000.

La banca digital ya no es una opción atractiva: es la norma.
Hoy, las fintechs ofrecen a los clientes lo que esperan: servicios fluidos, de bajo costo y altamente personalizados.

Pero esta carrera está lejos de terminar.
Aunque la mayoría de los bancos planea modernizarse, muchos aún no han dado el salto: alrededor del 60% de los sistemas de core bancario sigue dependiendo de tecnología legada, lo que incrementa costos y riesgos para los incumbentes.

Con el acceso a smartphones cada vez más extendido, las expectativas de los consumidores seguirán aumentando y ejercerán aún más presión sobre los sistemas legados.

La mayoría de los bancos es plenamente consciente de esta realidad: ya no se trata de si deben modernizarse, sino de cómo hacerlo.

¿Por dónde empezar? ¿Qué áreas del banco conviene migrar primero, de sistemas legados a ofertas más modernas? ¿Optar por SaaS? ¿Nube pública o privada? ¿Y cómo navegar el entorno regulatorio?

Con la estrategia adecuada, puedes convertir esas barreras en una historia de éxito.
En nuestro último informe Modernización Bancaria en América Latina, definimos siete principios para una estrategia de modernización exitosa:

  1. Identifica líderes internos. Dales poder de decisión y déjalos liderar.
  1. Sé pragmático. Prioriza victorias rápidas para ganar tracción desde el inicio.
  1. Involucra a los reguladores desde el principio. Genera confianza hoy y supera obstáculos con mayor facilidad.
  1. Fomenta una cultura de transformación. La resistencia al cambio no es solo técnica; es humana.
  1. Educa a tus clientes. Involucrar a los usuarios finales también es parte de la transformación digital.
  1. Alinea tecnología y negocio. Cuando ambos se abordan estratégicamente, los resultados son más sólidos.
  1. Elige socios comprobados. Un buen socio debe aportar años de experiencia ayudando a instituciones financieras de todos los tamaños a construir una visión y un compromiso de largo plazo.

Estos siete principios convierten las barreras en una pasarela hacia el éxito y te ayudan a transformarte en una institución financiera moderna, capaz de hacer de la banca una experiencia más simple y agradable.

 

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Modernízate hoy y redefine el concepto de rentabilidad bancaria en América Latina.

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